¿A quién pertenecen los derechos de los contenidos generados por IA?

En el vertiginoso mundo de la innovación digital, surgen continuamente problemas acuciantes que ponen en tela de juicio nuestra comprensión del statu quo. Una de estas cuestiones se encuentra en la intersección de la legislación sobre derechos de autor y la inteligencia artificial. A medida que las plataformas de IA generativa, como ChatGPT, el famoso sistema de OpenAI, se hacen más avanzadas y están más extendidas, introducen nuevas complejidades que empujan contra los límites de nuestras estructuras legales existentes. Con su capacidad para crear contenidos similares a los humanos, estas plataformas nos llevan a cuestionar la aplicabilidad de la actual legislación de derechos de autor a las obras generadas por IA y a considerar si nuestro sistema jurídico está preparado para hacer frente a esta nueva realidad.

Comprender la IA Generativa

Para entender el problema es necesario comprender la IA generativa. Sistemas como ChatGPT son ilustrativos de esta tecnología. Al ingerir y analizar enormes volúmenes de datos, estos sistemas disciernen patrones, estructuras y conceptos, dando lugar a resultados novedosos que van desde texto e imágenes hasta música. Las implicaciones de estas plataformas son inmensas, sobre todo porque afectan a un rasgo humano fundamental: la creatividad.

Profundice en la IA generativa en nuestro blog: "Qué es la IA Generativa."

La intersección de la IA generativa y los derechos de autor

La intersección de la IA generativa y los derechos de autor desvela un complicado rompecabezas. Durante su proceso de aprendizaje, los modelos de IA generativa suelen consumir cantidades significativas de material protegido por derechos de autor. Por ejemplo, pueden acceder a cualquier archivo publicado en Internet, independientemente de si quien lo subió tenía derecho a compartirlo o no. También utilizan artículos reenviados, informes protegidos por derechos de autor, variaciones de obras de arte, música de fondo de vídeos y mucho más. En consecuencia, el arte creado por otros se utiliza ahora para entrenar estos modelos. Como resultado, se hace evidente la complejidad de la situación.

Este material sirve de base para dar forma a sus resultados, lo que plantea una pregunta pertinente: ¿Constituye una infracción de los derechos de autor la producción de un resultado original por parte de un modelo de IA entrenado con contenidos protegidos por derechos de autor?

Un hito reciente en el debate sobre los derechos de autor se produjo cuando la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. determinó que el arte generado por IA no es susceptible de protección por derechos de autor. Esta decisión suscita nuevos debates sobre la naturaleza de la creatividad, la autoría y la necesidad de adaptar estos conceptos a la era de la IA.

Retos y debates jurídicos

Los debates y desafíos jurídicos presagian lo que probablemente será un cambio significativo en la legislación sobre derechos de autor. Los artistas han presentado recientemente demandas contra creadores de sistemas de IA y empresas tecnológicas, alegando que sus obras se utilizaron indebidamente para entrenar modelos de IA.

Un caso notable es el demanda colectiva contra OpenAI, GitHub y Microsoft. Los demandantes alegan que estas empresas han infringido los derechos de autor de los codificadores. Además, la conocida empresa de licencias de imágenes Getty Images, ha iniciado un procedimiento judicial contra Stability AIacusando a la empresa de una "flagrante violación" de su catálogo de imágenes.

Uso legítimo, IA y el próximo caso ante el Tribunal Supremo

En el centro de estos debates jurídicos se encuentra el concepto de uso legítimo, una doctrina que permite el uso limitado de material protegido por derechos de autor sin el permiso del propietario. Un caso crucial espera sentencia en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc. contra Goldsmith.

El caso cuestiona si el uso transformador de Warhol de una fotografía protegida por derechos de autor constituye un uso legítimo. La decisión del tribunal podría sentar un precedente legal con amplias implicaciones, especialmente para los modelos de IA entrenados en obras protegidas por derechos de autor.

Posición de la UE sobre la IA y los derechos de autor

Mientras Estados Unidos lidia con estas complejas cuestiones, la Unión Europea (UE) está tomando medidas proactivas para abordar el asunto. La UE está redactando el Ley AIque podría establecer las primeras leyes globales del mundo que regulen la IA.

La Ley clasifica las herramientas de IA en función de los niveles de riesgo y exige transparencia a las empresas que utilizan plataformas de IA generativa. Las que utilicen herramientas como ChatGPT tendrán que revelar cualquier material protegido por derechos de autor utilizado durante el desarrollo de su sistema. Esta medida marca un cambio hacia la transparencia en el desarrollo de la IA, con el objetivo de regular sin prohibir rotundamente el uso de material protegido por derechos de autor para el entrenamiento.

La oportunidad de los LLM adaptados

En medio de estas complejidades legales y éticas, podemos detectar una oportunidad única: la adaptación y el uso de grandes modelos lingüísticos (LLM) basados únicamente en información libre y con licencia Creative Commons. La disponibilidad de grandes cantidades de contenidos gratuitos y de código abierto para el entrenamiento de la IA tiene el potencial de disipar las preocupaciones sobre los derechos de autor y, al mismo tiempo, permitir el desarrollo de la IA generativa.

Estos LLM adaptados pueden servir como un nuevo tipo de modelo de IA, uno que respete las leyes de derechos de autor sin dejar de ofrecer una valiosa generación de contenidos similar a la humana. Además de utilizar información libre y con licencia Creative Commons, los LLM privados podrían entrenarse con restricciones o "barandillas" adicionales para evitar la ingestión de información confidencial o sujeta a derechos de propiedad. Esta solución ofrece a las empresas una forma segura de utilizar la IA, garantizando la confidencialidad de su propia información y evitando posibles problemas legales relacionados con la infracción de los derechos de autor.

Este enfoque no sólo sirve para proteger a los proveedores de IA y a los usuarios finales de posibles obstáculos legales, sino que también fomenta el uso y el crecimiento de los contenidos de código abierto y de libre acceso. Esta estrategia presenta una solución tangible para las empresas que desean aprovechar la tecnología de IA, combinando el poder de la IA con los principios de la legislación sobre derechos de autor.

Profundizaremos en este tema en nuestra próxima entrada del blog, "¿Cómo mitigar los riesgos de los derechos de autor en la era de la IA generativa?".

El futuro de la inteligencia artificial y los derechos de autor

Al atravesar estas inexploradas aguas legales, la redacción de la Ley de IA de la UE, el aumento de las demandas y el próximo caso ante el Tribunal Supremo nos recuerdan que el diálogo en torno a la legislación de derechos de autor y la IA generativa no ha hecho más que empezar.

Esta conversación es crucial y nos empuja a reexaminar críticamente nuestra comprensión de la autoría, la creatividad y los derechos de propiedad intelectual en la era de la IA. La intersección de la IA y la legislación sobre derechos de autor plantea retos, pero también ofrece oportunidades para que adaptemos y hagamos evolucionar nuestros marcos jurídicos para acomodarlos a nuestra realidad cambiante.

Adaptarse a esta nueva realidad requiere un diálogo permanente, una legislación sólida y prestar atención a la evolución del panorama de la IA. Es importante que todos nos mantengamos informados y participemos activamente en esta conversación que da forma a nuestro futuro digital. Mientras navegamos por estos complejos dilemas legales y éticos, una cosa sigue estando clara: en la era de la IA, el cambio es la única constante.

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