ChatGPT, Bard y la IA generativa suponen un peligro para los programadores

A medida que nos adentramos en el siglo XXI, el rápido avance de la tecnología sigue remodelando nuestro mundo de formas inesperadas. Una de esas fuerzas transformadoras es la IA, que ha penetrado en casi todos los sectores, desde la sanidad a la automoción, y ahora está haciendo incursiones significativas en el ámbito del desarrollo de software. La aparición de sofisticados modelos de IA, como ChatGPT de OpenAI, Bard de Google y otras tecnologías de IA generativahan empezado a plantear cuestiones alarmantes sobre el futuro papel de los programadores humanos en el proceso de desarrollo de software.







Hace sólo unos años, el campo de la codificación se consideraba un bastión de la seguridad laboral, que ofrecía empleo estable, salarios atractivos y una oportunidad de aprendizaje continuo. Sin embargo, el panorama está cambiando rápidamente. Hoy en día, incluso las funciones técnicas básicas están experimentando la la peor parte de los despidos. El año 2023 fue un duro recordatorio de este cambio, ya que los ingenieros de software se convirtieron en el grupo más sobrerrepresentado en los despidos, según datos de Revelio Labs.




Una tendencia tecnológica más amplia

Esta tendencia es sintomática de un cambio más amplio dentro de la industria tecnológica, que está pasando gradualmente de una fase de crecimiento agresivo a un estado de mantenimiento y optimización. En una época caracterizada por la volatilidad económica y la fluctuación de la demanda, las empresas tecnológicas buscan formas de racionalizar sus operaciones y reducir costes. Uno de los principales facilitadores de este proceso de racionalización es la IA, que ha sido decisiva para impulsar la productividad y mejorar la eficiencia en diversas funciones empresariales. La IA generativa está cambiando incluso varias funciones con el auge de nuevas técnicas como ingeniería rápida.


Los modelos generativos de IA, como ChatGPT y Bard de Google, han hecho importantes avances en las tareas de codificación. Estos modelos, entrenados en vastas bibliotecas de texto, pueden ahora generar código, depurar errores, optimizar el código para aumentar su velocidad y eficacia, e incluso traducir código a varios lenguajes de programación. En esencia, constituyen una solución integral para una amplia gama de tareas de programación, lo que plantea una pregunta inquietante: si la IA puede encargarse de una parte cada vez mayor del trabajo de codificación, ¿dónde deja eso a los programadores humanos?

Aunque estos modelos de IA distan mucho de ser perfectos y a menudo producen código impreciso o subóptimo, el ritmo de su progreso es desconcertante. A medida que estos modelos sigan mejorando, podrían reducir la demanda de programadores humanos, sobre todo para tareas rutinarias o menos complejas. El espectro de la automatización impulsada por la IA, que antes se limitaba a la fabricación y el trabajo manual, se cierne ahora sobre el desarrollo de software.


El peligro para los programadores no es sólo teórico, sino que ya se manifiesta de forma tangible. Por ejemplo, herramientas de IA como CoPilot de GitHub, impulsada por OpenAI, y Ghostwriter de Replit, ya están siendo adoptadas por los desarrolladores para diversas tareas, reduciendo de forma efectiva el tiempo y el esfuerzo necesarios para la codificación. Estas herramientas podrían conducir a una situación en la que se necesiten menos desarrolladores para realizar la misma cantidad de trabajo.

No todo es pesimismo

Las noticias no son del todo sombrías. A pesar de las amenazas potenciales que plantea la IA generativa, es crucial recordar que estos modelos son herramientas, diseñadas para aumentar, no para sustituir, las capacidades humanas. Los programadores siguen desempeñando un papel fundamental en el diseño, la formación y la supervisión de estos modelos de IA. La IA puede ser capaz de realizar tareas repetitivas, pero carece de la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas que poseen los programadores humanos.


Además, aunque el sector tecnológico esté sufriendo despidos, la demanda de conocimientos tecnológicos no está desapareciendo, simplemente está cambiando. Las industrias ajenas a la esfera tecnológica tradicional reconocen cada vez más el valor de los conocimientos digitales y contratan con entusiasmo a trabajadores tecnológicos.


Aunque el auge de la IA generativa es una amenaza potencial para los programadores, también representa una oportunidad para que éstos evolucionen con el cambiante panorama tecnológico. Al adoptar estas herramientas de IA, los desarrolladores pueden mejorar su productividad, centrarse en tareas creativas de resolución de problemas de alto nivel y, en última instancia, ofrecer software de mayor calidad.

La IA generativa también exige un nuevo tipo de funciones híbridas, en las que los programadores no sólo escriban y depuren código, sino que también entrenen y gestionen modelos de IA. Esta evolución puede dar lugar a puestos de trabajo más satisfactorios en los que el ingenio humano y la eficiencia de la IA colaboren en lugar de competir.

La democratización de la codificación

Es importante señalar que la sofisticación de las herramientas de IA está impulsando la democratización de la programación. Con la ayuda de la IA, la programación se está volviendo más accesible, abriendo el campo a personas que pueden no tener una formación tradicional en informática. Esta evolución podría dar lugar a una industria tecnológica más diversa e integradora.


Sin embargo, para que este futuro optimista se desarrolle, corresponde a los programadores de hoy en día adaptarse a este panorama cambiante. Deben ver la IA generativa no como una amenaza, sino como una herramienta que puede mejorar su trabajo. Esta perspectiva implica un aprendizaje continuo, la actualización de sus conocimientos y la adopción de nuevas tecnologías.

Aunque el auge de la IA generativa supone una amenaza real para el papel tradicional de los programadores, también presenta importantes oportunidades. La clave para navegar con éxito por esta transición es la adaptación y la evolución. Los programadores deben ver esto como una llamada de atención para mejorar sus competencias, aprender a trabajar con la IA en lugar de contra ella y dar forma al futuro del desarrollo de software en esta nueva era. La aparición de la IA generativa no es el fin de los programadores, sino el comienzo de un nuevo y emocionante capítulo en la historia del desarrollo de software. Los programadores deben estar dispuestos a aprovechar las oportunidades que se les presentan.

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